miércoles, 22 de noviembre de 2017

FALTA DE ESTACIONAMIENTOS Y ESTRÉS.

Carlos Maldonado, Sofía Paredes y Damaris Pino.

En la actualidad, debido a la masificación de los medios de transporte, se ha incrementado considerablemente el uso de automóviles, cuya finalidad es entregar mayor bienestar y rapidez en la vida de las personas. No obstante, en algunos lugares de nuestra ciudad, no existiría una cantidad óptima de espacios disponibles para el estacionamiento de vehículos. Asimismo, al parecer estos últimos años, hemos registrado un aumento en el parque vehicular lo que ha traído consecuencias tanto positivas como negativas. Dentro de lo desfavorable se encuentra el estrés producido por la escasez de estacionamientos, tal y como puede apreciarse en algunas instituciones de educación superior de Puerto Montt. En algunas de ellas diariamente se presentan problemas debido a la insuficiente cantidad de estacionamientos existentes para la cantidad de conductores que son parte de la comunidad universitaria y requieren de un espacio donde dejar sus automóviles.

La relación existente entre la falta de estacionamientos y el estrés, radica principalmente en el grado de malestar que puede generar lo primero. Si bien un estrés moderado es beneficioso para el ser humano e incluso necesario, grandes cantidades de estrés pueden desencadenar una excesiva liberación de hormonas que resultan “nocivas” para la salud mental, como por ejemplo: el cortisol. Esta hormona, en cantidades normales es beneficiosa y necesaria, no obstante, al secretarse de manera excesiva provoca reducción de energía, aumento de azúcar en sangre y mayor acumulación de grasas. Por otro lado, hay estudios donde se plantea que las células al estar expuestas constantemente a un medio (positivo o negativo) se acostumbran a él y comienzan a requerir dicho medio. A causa de lo anterior, es recomendable llevar una dieta equilibrada y una rutina de ejercicio, pues ayudan a cambiar el medio en que se encuentran esas células. Además, tener técnicas de respiración también es de utilidad, ya que puede cambiar instantáneamente el estado de ánimo de la persona. Sin embargo, lo anterior solo sirve bajo ciertos tipos de estrés y en ningún caso una solución permanente para el problema.

Todo el proceso anterior a parte de una explicación fisiológica, cuenta con fundamentos metafísicos explicados y abordados por la filosofía de Gottfried Leibniz, un filósofo alemán muy reconocido durante el siglo XVII. Leibniz plantea la existencia de un alma que, al igual que el cerebro en el cuerpo humano, puede tener más o menos fuerza, puede producir representaciones desde sí misma y puede enfermar como sanar. Vale señalar, un alma enferma tendrá dificultades en poder generar las representaciones que desea, mientras que un alma sana y fecunda, tendrá la facultad, no solo de generar representaciones desde sí misma de acuerdo a sus deseos, sino que podrá establecer correlaciones y simetrías entre estas. En el caso de una persona con estrés, estas representaciones pueden tomar la forma de una dieta saludable, rutinas de ejercicio y técnicas de respiración que forman parte de su propio proceso de sanación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

INTRODUCCIÓN A LA MODERNIDAD LÍQUIDA.

Camila Miranda y Katherine Rodríguez. Actualmente, la sociedad vive en una inmediatez constante; en la que todo se desea de manera ráp...